Microchip para perros y gatos

El microchip que se usa para perros y gatos tiene le tamaño de un grano de arroz y se implanta en el cuello de nuestra mascota de manera subcutánea. Este contiene un código de identificación único y personal para cada animal. Es la forma más rápida, barata y segura de identificar a un animal en caso de pérdida, robo o abandono.

¿Qué es y cómo se pone el microchip?

Es una diminuta cápsula de cristal, que cuesta entre 25 y 30€, y que lleva en su interior un código de identificación único para cada animal. Tiene dos componentes: el microchip donde esta integrado el sistema electrónico con el código, que no emite ninguna señal ni batería y la cápsula que lo contiene, que es diminuta y está hecha de cristal biocompatible para que no pueda ser rechazado por el organismo de la mascota.

La información que contiene y queda registrada en el Censo Canino de cada Comunidad Autónoma, son los datos más relevantes del animal. El nombre, vacunas, esterilización, datos del dueño y dirección del domicilio.

La ley española obliga a identificar a todos lo animales de compañía, incluyendo a aquellos que no salgan de casa (como los gatos), pero depende la comunidad, puede ser mediante un tatuaje o un microchip. Si tu mascota no está identificada y lo descubren, las autoridades pertinentes te pueden multar.

Sólo los veterinarios pueden colocar el microchip a nuestra mascota, a partir de que esta tenga un mes y medio/dos meses de edad. La manera de implantarlo es mediante una aguja hipodérmica con la que el veterinario inyecta el microchip por debajo de ka piel a la altura de la nuca del animal. Esto se realiza una vez en la vida del animal.

¿Para qué sirve y cómo funciona el microchip?

En primer lugar sirve para corroborar que somos los dueños del animal, ya que es imposible falsear los datos que contiene. En segundo lugar, si perdemos o nos roban a nuestro fiel compañero, el chip servirá para que las autoridades pertinentes puedan identificarlo inmediatamente. Por último, ayuda a evitar el abandono y abusos, ya que la ley castiga a todos aquellos que abandonan o maltratan a los animales con sanciones económicas muy elevadas.

La manera en que se pueden ver los datos de un microchip es mediante un lector especial, que traduce y descodifica la información contenida en este. Es como un escáner que envía una señal de radio al chip y lee el número de código de identificación personal del perro o gato. Ese código aparece en la pantalla del lector y con ese número, el veterinario o las autoridades pertinentes son capaces de localizar inmediatamente al animal y a su propietario.

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